Orígenes

 

Prehistoria

Los vestigios prehistóricos hallados en la zona denotan un antiguo poblamiento, si bien la ubicación y el término de Aoiz parecen datar de la época de la romanización. El núcleo de poblamiento surgió durante los siglos I al IV de nuestra era.

El nombre de Aoiz, según los lingüistas es patronímico gentilicio y hace relación al dueño o encargado del fundus o dominio que dependía de de una ciudad o municipio romano.

Edad Media

En el año 924, parte del poblado de Aoiz fue destruido por el califa Abd al-Rahman III.

De la villa se tiene constancia documental desde el siglo XI, cuando estaba a cargo del conde Erro (valle cercano a la localidad).

Aoiz formó parte del valle de Lónguida hasta 1424, año en el que se segregó.

En 1479 fue elevada a la categoría de «Buena Villa» por la princesa Doña Magdalena, madre y tutora del rey niño Francisco Febo, recordando la Paz General que se firmó en la villa ante la ermita de San Román después de más de 30 años de Guerra Civil de Navarra entre agramonteses y beaumonteses.

El acto de paz, en el que los principales jefes rivales clavaron sus espadas en el suelo dio motivo temático al escudo de la localidad que fue otorgado en 1494 por los reyes Catalina y Juan de Albret.

También desde 1479, Aoiz dispuso de representación en las antiguas Cortes de Navarra.

Edad Moderna

Jalón inicial de esta Edad en Navarra fue la ocupación de nuestra tierra por las tropas castellanas del duque de Alba, en julio de 1512, según disposición de Fernando el Católico. En un primer intento de recuperación, el rey don Juan, con la ayuda del rey de Francia, reunió un numeroso ejército. Pronto se le unieron varios pueblos y valles que llegaron a cercar la ciudad de Pamplona en noviembre de 1512. En este ejército formaban parte compañías bearnesas, que fueron deshechas en los campos de Aoiz, a principios de diciembre, por los beaumonteses del conde de Lerín.

Edad Contemporánea

Tras la supresión del Tribunal de Comptos y la creación en 1835 de los Partidos judiciales, Navarra quedó dividida en cinco demarcaciones, similares a las Merindades históricas, pues la Merindad de Olite se adjudicó a Tafalla y la de Sangüesa cuya capitalidad pasó a Aoiz.

En la primera mitad del siglo XX la localidad fue un foco manufacturero de gran entidad, en su mayor parte promovido por la Sociedad El Irati, S.A, que constituyó en los alrededores de Aoiz una importante serrería, una moderna industria química y el primer tren de tracción eléctrica de la península ibérica. Todo ello llevó consigo también el fortalecimiento de la localidad como importante centro comercial y funcional de la comarca, hechos estos que continúan permanentes en la actualidad.